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El negocio de las franquicias: el caso del pollo a la brasa

12 de julio de 2010 (Perú)

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El auge comercial del pollo a la brasa comenzó a principios de los años 50's con la aparición del restaurante la Granja Azul en plena carretera central.

Al poco tiempo de creado, la pollería comenzó a tener un gran éxito entre los comensales que viajaban al centro del país, incluso muchas personas viajaban desde Lima exclusivamente a probar sus pollos. El dueño, Roger Schuler decidió abrir un local dentro de Lima con la pollería el "Rancho" en Miraflores seguido de otros empresarios que también apostaron por las pollerías como lo fueron la "Caravana" en Pueblo Libre, entre otros.

Hoy en día, el negocio de las pollerías, que en principio estuvo dirigido a la clase media parece haberse diseminado en todos los estratos sociales al punto de convertirse en uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía peruana.

El precio, el sabor y la calidad del pollo a la brasa son elementos más que atractivos para convertir a este plato en uno de las más exitosas oportunidades de negocio en nuestro mercado.

Basta con mirar las estadísticas, el consumo per capita de pollos a la brasa paso de 1.3 unidades por persona por año en 1998 a más de 7.8 unidades por persona en el 2008. Es decir, estamos consumiendo 6 veces más pollo a la brasa que hace 10 años. Esto es explicado principalmente por el mayor poder adquisitivo de la población así como un mayor numero de pollerías.

Evolución del consumo peruano del pollo a la brasa 1998-2008

La oportunidad
El pollo a la brasa se caracteriza por ser un plato con bajos costos de elaboración (papas fritas, pollo, gaseosa, ají, mayonesa) y que no requiere de una mayor profesionalización para su elaboración que una buena receta.

Esto, sumado a una buena calidad y estandarización del producto, un buen servicio al cliente, precios relativamente cómodos, una estrategia de marketing agresiva, y una mentalidad moderna de negocios hará de los pollos a la brasa una excelente oportunidad de negocio, tal como lo hizo la franquicia "las Canastas", ejemplo del empresariado peruano en Franquicias.

Pollería Las Canastas
Miguel Castillo era un joven provinciano que ayudaba a su padre en la venta de abarrotes en el negocio familiar ubicado en la avenida Habich en San Martín de Porres. Cada fin de semana después de largas horas de trabajo, él y su padre iban a la pollería de la cuadra como recompensa al sacrificio durante toda la semana. Fueron en estos almuerzos semanales donde Don Miguel comenzó a idear un proyecto de negocio a partir del crecimiento industrial de la zona y la falta de buenos negocios para satisfacerlo.

Es así que decidió inaugurar la pollería "Las Canastas", un restaurante que ofrece servicio de calidad en sus platos y servicio al cliente. Actualmente "Las Canastas" cuenta con 7 locales y con planes de expandir la marca "Las Canastas" a nivel internacional en México, Brasil y Estados Unidos a través de la venta de su franquicia.

"Las Canastas" a través de sus años de experiencia en el mercado y la profesionalización de sus procesos ha visto una nueva oportunidad empresarial para su pollería. En vez de invertir un capital considerable en la expansión de su pollería fuera del país y de pasar por los costos de establecimiento, ha decidido vender su conocimiento o "Know-how" a otras empresas para que sean ellas las que implementen el negocio fuera del país, pero asegurando el sabor y la calidad del producto.

Actualmente, la franquicia de comidas es el más importante a nivel de Franquicias del Perú. La gastronomía representa mas del 83% de las franquicias peruanas con restaurantes como Astrid y Gastón, Las Canastas, La Caravana, y Bembos; seguidos por educación, artesanías y salones de belleza. Es una muy buena oportunidad de hacer dinero, y no debemos dejarla pasar, mucho menos en época de crisis.